Foro CESA en Democracia
Rompiendo techos de cristal con Paloma Valencia
29 de abril de 2026
-
DIANA GIRALDO
Comencemos entonces precisamente senadora Paloma Valencia, en este camino de la política de llegar a ser candidata presidencial, ¿cuál cree usted que ha sido lo más difícil de ser mujer y liderar en la política?
PALOMA VALENCIA
Pues muchísimas gracias a todas las organizaciones y al CESA por esta importantísima invitación, pero sobre todo a todas ustedes queridas mujeres por estar hoy aquí, me siento muy alagada y feliz de que me acompañen.
Quiero saludar a nuestra primera mujer vicepresidente de Colombia, la doctora Marta Lucía Ramírez, que además tiene doble aplauso, porque fue la primera ministra de la Seguridad Democrática que recuperó la seguridad de los colombianos, para que no digan que las mujeres no podemos con los zampones.
Quiero saludar a la doctora Ingrid Betancourt, que siempre es un ejemplo de tenacidad, de lucha, es el ejemplo de la resiliencia y de todo lo bueno que significan los colombianos, doctora Ingrid, gracias por estar aquí, nos honra infinitamente.
Y a la doctora Clara Rojas, que representa exactamente lo mismo, que es una mujer que también la ha batallado siempre y que nos enaltece, doctora Clara, tenerla hoy aquí.
A mi gerente de campaña, que tenía que ser mujer, María del Rosario Guerra, también ministra y mujer totalmente comprometida con Colombia.
A nuestra concejal Sandra Forero, a nuestras representantes, a María Paz Gaviria, que representa tanto para la cultura, a la ministra Sandra Suárez, que es una mujer tan brillante, que se lleva los aplausos de todos, a nuestra representante Nelly Patricia, a nuestra representante Luz María Rojas, y a, por supuesto, a mi mamá, que empezó toda esta historia, a mi hermana también, a Diana, a todos, un saludo lleno de afecto y de alegría porque podamos estar hoy aquí.
Y yo creo que ser mujer en la política siempre ha sido difícil. Uno no se da cuenta de los techos de cristal que tiene, no los ven, por eso les dicen que son de cristal, es verdad. Y yo tengo una anécdota que he contado algunas veces, pero quisiera compartirlas con ustedes. Yo llegué al Congreso en el 2014, y era como la más vehemente, la más peliona en ese proceso de la Habana, y eso más impetuosa, no me callaba nunca, y todos los hombres estaban como un metrico atrás, y llegaron ya, nos fuimos acercando a elecciones, y todo el mundo empezó a decir, es que yo quiero ser candidato presidencial, y yo voy a ser presidente.
Y un día una amiga de la política me dijo, que fue Angélica Lozano, me dijo, Paloma, ¿y por qué todos tus compañeros andan diciendo que van a ser candidatos y vos no? Y yo le dije, porque yo no soy capaz de decirlo. Y me dijo, ¿por qué no? Le dije, no sé, no sé, yo miré hacia adentro mío y dije, no sé, no sé por qué no soy capaz de decir, pero no soy capaz de decirlo.
Tú y yo, y les cuento esto porque fue muy impresionante descubrir que uno sí tenía una restricción, que no veía, que no sentía, y que fue alguien que me dijo, vení vos, ¿por qué no estás diciendo nada? Y yo, no sé, no soy capaz, entonces yo dije, no, yo voy a decir, voy a llenarme de fuerza y voy a decir que yo también voy a ser candidata. Y la verdad, me costó muchísimo trabajo, o sea, no se imaginan cuánto. Y después cuando lo dije, quedé embarazada y se me fueron todos los equipos políticos, todo el mundo me abandonó, dijeron, ahora sí quedo muerta esta mujer.
Yo lloraba, lloraba de verdad, era una cosa que yo decía, ¿qué es esto? Por Dios bendito, yo no me había dado cuenta realmente lo que esto significaba y el momento en el que estábamos. Y de ahí dije, bueno, nada, este camino es diferente, uno tiene que entenderlo, uno tiene que andar como con sus culpitas y sus inseguridades en la mochila, cargarlas todo el tiempo, pero que no le impidan llegar a ninguna parte. Y no fue que yo superara las inseguridades, ni que dijera, ahora sí me siento superman, supergirl, sino que dije, yo puedo cargar con todas estas cosas que hacen parte de mí, pero que no me obstaculicen.
Las voy a poner aquí al lado, las voy a revisar todos los días, digo, ahí siguen todas mis inseguridades femeninas, pero no voy a dejar nunca más que me silencien, me impidan que yo vaya para donde voy.
DIANA GIRALDO
Senadora, esa realidad que usted pone sobre la mesa, yo creo que todas las mujeres que han liderado o que han ocupado cargos de poder, viven precisamente con ese, que yo llamo autosaboteo, con esa voz adentro que dice, ¿será que yo sí? Y que es una realidad que esa voz nos habla más fuerte a las mujeres que a hombres que han estado en cargos de poder. Si uno mismo como mujer duda muchas veces de su capacidad.
Candidata, ¿usted cree que en el país todavía pesa mucho esa idea de una mujer no está preparada todavía para ser presidente? Usted en esta campaña política donde ha recorrido todo el país, ha escuchado personas que le digan, no, pero es que aquí lo que necesitamos es un hombre con pantalones, que hable duro. ¿Se ha encontrado aún hoy con esa realidad?
PALOMA VALENCIA
Claro que sí, como no los hemos encontrado y no las hemos encontrado todas, pero quiero saludar a la rectora del CESA agradeciéndole esta gentil invitación, la doctora Emilia Restrepo, con quien además me une una amistad de abuelos. Su abuelo fue el mentor de mi abuelo Mario y me agrada mucho poder estar aquí.
A Cristín Wasserman, directora de la Fundación Conrad Adenauer, a María Jimena Escandón Meme Gracias, directora de Orsa, y a Ramiro Avendaño, el único hombre de esta lista, lo que hace más meritorio tu apoyo a este evento, Ramiro.
Y claro que uno se los encuentra. Cuando yo llegué a la política al principio, entonces yo me echaba al discurso, iba a los pueblos, a todas partes y después nos devolvíamos con el equipo de políticos y me decían, ay doctora, usted tan inteligente, tan buena oradora, berraca para trabajar, lástima que sea mujer.
Y yo, ah, pero no me digas eso, me decían, no, no, pues porque así si no vamos a llegar nunca a la presidencia. Y yo pensaba, ¿será? Y yo creo que son esas voces que están ahí, que no nos hablan sólo a las mujeres, les hablan también a los equipos que te acompañan, a los hombres que creen en ti, no es solamente que le hablen a uno. Y es interesante, porque yo les quiero decir, yo cómo superé esas voces, que no las he superado del todo, pero las aprendí a administrar y les voy a dar esa técnica.
Un día estaba haciendo una entrevista con una investigadora que venía de Inglaterra y venía haciendo una investigación sobre las mujeres en la política colombiana, y había entrevistado pues todos los precandidatos, los candidatos, las mujeres, las mujeres en el conflicto, las mujeres víctimas, las mujeres, y me entrevistó a mí. Y ella terminó la entrevista conmigo y me dijo, entonces tú vas a ser la siguiente presidente. Esto fue como hace, no sé, ocho años o cosa por el estilo.
Y yo le dije, no, no, yo no. Me dije, ¿por qué no? No, no sé, ¿por qué no? Pues no creo. Y me dijo, ¿por qué no crees? Y yo le dije, es muy difícil, pues, o sea, ¿cómo? Y ella me dijo, pero yo acabo de entrevistar a toda esta gente que yo entrevisté, Paloma, tú eres de lejos, impresionante, yo no entiendo tú por qué no lo ves.
Y yo pensé, esta señora tan rara. Y yo, no, pues, muchas gracias. No, no, no, no, no, no me des las gracias, yo te estoy diciendo algo, ¿qué es lo que te pasa? Y yo le dije, tengo muchas dudas.
Y me dijo, ¿pero dudas de qué? Y yo le dije, ¿qué tal que yo no sea suficientemente buena? Y me dijo, ¿y por qué crees eso? Y le dije, pues no, no es que lo creas, es que no lo sé. Y pues yo no quisiera ser irresponsable con el país. Me dijo, pero, ¿qué es lo que te falta? Hablemos, pues, comparativamente, frente a tal persona.
Yo le dije, no, frente a ese nadie, frente a, tampoco, frente. Entonces, yo le dije, frente a mis propios estándares, tal vez. Y ella me dijo, yo te voy a dar un consejo, Paloma, supera esas dudas ya mismo.
Yo le dije, no, pues, si yo pudiera, yo las superaba. Entonces, dijo, listo, no las vas a superar, ponlas a un lado. Y desde ahí fue que yo decidí que todas esas vocecitas, yo las guardaba en la maleta.
Yo no me las puedo quitar, ¿cierto? Pero las tengo en la maleta. Yo las miro, las oigo y digo, pues, sí, aquí seguimos, estamos en esto, pero vamos a confiar y vamos a poder. Y sí vamos a poder.
Y yo creo que eso, esa conversación que esa señora ya ni se debe acordar de mí, a mí me impactó mucho porque me hizo abrir los ojos. Han sido conversaciones con mujeres que yo he dicho, pero sí, yo que me siento tan segura de mí misma, tan empoderada, tan fuerte. Todo el mundo dice, Paloma, pues, no, se tira un precipicio y sobrevive.
Y yo decía, pues, no, ya cuando me ponen aquí en la esquina, yo decía, no, yo no sé si yo soy capaz, pero yo aprendí que uno puede hacer las voces a un lado y que uno sí puede demostrarse que es capaz. ¿Y que saben qué pasa? Que uno sale, da el debate y gana. Y que uno sale, da la pelea y gana.
Y que uno sale y la gente lo empieza a reconocer y siente que sí se puede. Y cada vez que alguien más cree en ti, tú vuelves a creer en ti. Y es un círculo que se va retroalimentando.
Y yo creo que esa es una cosa muy potente que tenemos que aprender las mujeres. Cuando no veas en el espejo la fuerza en ti, búscalo en los ojos de otra mujer que te la va a dar.
DIANA GIRALDO
Candidata, cuando comienza esta contienda electoral, al principio las encuestas mostraban una intención de voto hacia usted, pues baja. Pero de un momento a otro cambia esta balanza. Pasa la consulta y vemos las encuestas donde su nombre está ahí peleando por la presidencia de la república. ¿En qué momento de toda esta trayectoria política, de esta carrera por la presidencia, usted dice, uy, esto es en serio, yo sí puedo ser la presidenta de Colombia?
PALOMA VALENCIA
Pues yo sé que es difícil de creer, pero yo creo que fue hace muchos meses cuando todo el mundo decía que Paloma va a ser candidata y no sé qué.
Y yo pensaba, pues sí, yo no sé. Yo decía, Dios mío, dime qué es lo que yo tengo que hacer en este mundo tan revuelto. Y entonces, un día mi cuñada, Diana, también, dijeron, bueno Paloma, ya si estamos en esto, organicemos una campaña.
Y yo, pero ¿con quién, en dónde, cómo se organiza una campaña? Y ella, pues no, llamemos, llamemos a nuestras amigas. Y llamamos a nuestras amigas literalmente, ¿no?
DIANA GIRALDO
Es decir. ¿Comenzó esta campaña con mujeres?
PALOMA VALENCIA
Claro, fueron mis amigas, que siempre, que las amigas de uno siempre están listas para todo, ¿no? O sea, vamos a mover un sofá y las necesito y ahí están. Vamos a hacer este trasteo y veo a Sandra con las cajas hasta el cielo tratando entre las dos de moverlas. Y sí, lo logramos. Y así empezó esta campaña.
O sea, mi cuñada Valeria dijo, bueno, no, vamos a organizar esto. Y entonces, empezaron a pasar un montón de pequeños milagros, donde era como que guau, guau, todo se fue facilitando increíblemente, porque entonces aparecía un amigo y decía, no, mira, tengo esta sede para darte. Y yo, ¿qué vamos a hacer con una sede de 250 metros? Aquí en la 72, nosotros, que sí que vamos a recibir la sede, decía mi cuñada.
Bueno, nos recibamos la sede. Entonces, llegamos a la sede y empezaban a llegar todas las amigas a tomar café y a comer galletas y a decir, bueno, ¿y qué hacemos? Y yo, pues, no sé. Entonces, alguien decía, no, pues, contratemos a alguien que nos ayude con las redes sociales.
Bueno, sí, nos pareció una buena idea. Y así empezamos a organizar la campaña y, pues, vinieron circunstancias de todo tipo. Tal vez la más triste y terrible fue el asesinato de Miguel, que cambió como toda la dinámica de todo lo que estaba pasando, porque, pues, ensombreció toda la política para mí.
Yo decía que yo vivía en una película a colores, con la muerte de Miguel. A mí lo que me pasó fue que me pasé a una película en blanco y negro. Yo ya todo lo veía como, sí, como una cosa en, como esas películas como medio dramáticas, que uno dice, si esto es sólo para sufrir, o sea, aquí no va a haber destino.
Viene la condena del presidente Uribe, lo vuelven a poner preso. Yo decía, ¿este mundo qué está pasando? O sea, esto no vamos a poder levantar cabeza. Y eso nos fue sumiendo como a todos en una, en un letargo, en una depresión, en una tristeza muy grande.
Y luego yo veía el partido con todo el trabajo que habíamos hecho, todos estos años haciendo oposición, y nosotros marchitándonos, y se acababa el año, y no había candidato, y había herederos del uribismo por todos los lados, y nosotros sin poder.
Yo dije, no, no podemos dejar que esto nos pase, que hagamos tres candidatas, mujeres y Andrés Guerra. Yo les dije, pongámonos de acuerdo, hagamos una encuesta, cualquier cosa, y tengamos un candidato, y vamos juntas, no importa quién sea, no podemos desperdiciar este trabajo que llevamos haciendo tan duro.
Mis tres generalas, que éramos las tres generalas. Yo decía, ¿cómo va a pasar? Y vienen esas encuestas, y que yo les cuento una cosa además, porque llegan y proyectan las encuestas. Yo por la mañana me levanté ese día, y dije, yo me siento en paz con cualquier decisión, así como que me medí. Dije, ¿si gano qué? Y dije, estoy lista para hacer esta campaña, mis dudas están aquí guardadas, y ya podemos caminar con ellas. ¿Y si pierdo qué? Y dije, no tengo sino gratitud por lo que ha sido este proceso. Me siento bien de todo lo que hemos logrado, y estamos bien ahí.
Y yo llegué, y proyectaron en la pared los resultados de las encuestas del partido. Decía, María Fernanda Cabal, tal porcentaje, Paola Holguín, tal porcentaje. Y yo pensé, Paloma, estás mal quedar de tercera.
Bueno, hay que, cuando veo que el porcentaje era más grande, o sea, no estaba puesto en orden normal, estaba como puesto en orden alfabético. Entonces, yo dije, uy Dios mío, esto es muy extraño, vamos a ver la siguiente encuesta. Y todas las encuestas, que eran como cuatro, todas marcaban que yo había ganado.
Y yo dije, guau, gané. Y fue un momento muy emocionante, porque lo que sentí es, hay un trabajo, hay una cosa que hemos venido construyendo en mucho tiempo, de pronto sin la fuerza que le ponen los que realmente quieren sacarla al otro lado, porque mis voces no me dejaban. Pero yo ahí dije, este es mi momento, y lo voy a abrazar con toda la fuerza, y no voy a tener ninguna duda, y voy a cerrar la mochila con un nudo ciego, y voy a avanzar, y voy a ganar, y voy a ser la primera mujer presidente de Colombia.
Y vengo trabajando decididamente para hacerlo. Y los milagros han seguido pasando. Y venimos construyendo una campaña donde la gente me decía, no hables tanto de mujer, Paloma, que ese tema no pega, en las mediciones nadie, nadie habla de eso, eso no vale la pena.
Yo les decía, a mí me da muchísima pena con ustedes, señores estrategas. Yo salgo a la calle, y yo veo en los ojos de las mujeres que algo está pasando, y lo veo en la niñita que me saluda, y en la adolescente que se quiere tomar una foto, y lo veo en la señora que me dice que no se va a morir sin ver una mujer presidenta en Colombia. Y lo veo hoy aquí, cuando estamos aquí sentados, con este entusiasmo. Sí vamos a elegir una mujer presidente. Tengo la absoluta certeza en el corazón, y estamos trabajando para hacerlo.
DIANA GIRALDO
Candidata, usted acaba de mencionar algo que para mí es clave. Usted dice, habla de mujer, hay que explotar este liderazgo femenino. Pero algo ha pasado también en esta candidatura. Cuando usted narra ahora cómo fue el tema de las encuestas, y qué pasó dentro del partido, fue precisamente una mujer, María Fernanda Cabal, quien se para y dice, yo no acepto estas encuestas.
Es una mujer, una guerrera, como usted dice, en esta contienda política, la que se para y le dice a usted, no creo en esa encuesta. Y también hace poco, una columnista de opinión como Ana Bejarano, dice, usted puede ser mujer, pero usted no representa el feminismo. Dicen que las mujeres somos implacables con las mismas mujeres. ¿Usted lo siente, lo ha sentido en esa campaña? ¿Cree que las mujeres? A veces nos ahorcamos y nos señalamos nosotras mismas, y esto le pasó en esta contienda con alguien como la senadora Cabal.
PALOMA VALENCIA
Ahí leí un tuit que me entristeció un poquito, que decía, las mujeres no quisieron apoyar a Paloma y todos los hombres sí. Me entristeció un poquito. Les digo que sí, se me arrugó el corazón, porque yo no lo había visto así. Yo no creo, no sé, es que es muy difícil porque tampoco uno puede juzgar a nadie. Yo creo que yo les conté que había sido un proceso muy triste, fue un proceso muy triste.
Entonces, yo a veces creo que en el caso de María Fernanda, pues es que encajar un golpe de uno, perder después de uno estar trabajando tantos años para eso es duro, es difícil. María Fernanda sí no tenía problema en decir que quería ser presidenta de frente. Sí, tenía como una agresividad que yo no tengo en decir cuando quiero algo, ¿no? Tendrá que ver con todas esas cosas de las monjas, de las mujeres, ¿qué voy a saber? Pero sí, claro.
Entonces, yo pienso que para ella fue un momento difícil y como yo se lo dije, aquí la seguimos esperando cuando ella quiera. Hoy están distanciadas. Pues yo no volví a hablar con ella y me escribió el otro día cuando se iba para Chile, que iba a ir a ver al presidente Kast, qué suerte, qué muy bien lo de la consulta, le dije pues gracias, aquí te esperamos. Pero yo creo que uno tiene que entender a cada persona y no ponerse ni a juzgar, ni a criticar, porque ¿para qué? Yo no quiero ser caníbal de mujeres.
Pero y frente a la columna, yo sí creo que las feministas siempre han sentido que las mujeres de centro-derecha no somos mujeres. Yo creo que la vicepresidenta también sintió eso. Ah, pero una vicepresidenta derecha eso, ¿qué va a ser mujer? Y noticias, si somos mujeres. Y no hay nadie que decida cómo tiene que ser una mujer. Las mujeres podamos ser como queramos ser y no nos tienen que poner un título ni decidir cuál es la agenda de mujer.
Hay muchas agendas de mujer. Y yo también creo que, digamos, yo tengo un legado que es muy importante para mí y que muestra cómo es de invisible las mujeres, que es mi tía Pepa, hermana de mi abuelo, el presidente Valencia. Fue la primera mujer gobernadora en Colombia, fue la primera mujer ministra en Colombia y fue la que convenció al general Rojas de que hiciera a las mujeres ciudadanas. Que fuera, ahora cuento esa historia, pero que fuéramos ciudadanas. Ustedes leen el artículo que se aprobó en esa asamblea nacional constituyente y lo que dice es, todos los colombianos mayores de 21 años son ciudadanos. Y es muy impresionante pensar que hasta ese artículo las mujeres no éramos ciudadanas.
Es muy impresionante. Y ella fue una mujer, pues, impresionante, ¿no? O sea, imagínense la fuerza que tenía que tener. Y una de las cosas que era muy interesante de las historias de mi tía Pepa era las cartas que recibió de muchísimas mujeres diciéndole que ella iba a destruir a las mujeres dándoles el voto, que iba a destruir la familia, que estaba acabando con los valores éticos, que no había derecho, que una mujer conservadora y de derecha estuviera acabando con la feminidad, con lo que significaba ser mujer. De pronto allá se reconoce la columnista.
DIANA GIRALDO
Senadora, en muchas conversaciones con mujeres y con mujeres que tienen cargos de liderazgo siempre emerge lo mismo, ese sentimiento de estar en deuda. De estar en deuda con el trabajo cuando se pide permiso para ir a una entrega de notas de los hijos, de estar en deuda con los hijos cuando se les quita tiempo para estar en el trabajo, de estar en deuda con el marido porque nunca hay tiempo para salir y para estar, de estar en deuda con uno porque a veces exigen que uno esté flaco, divino, arreglado, peinado, las uñas.
¿Usted siente esa sensación de las mujeres líderes de siempre estar en deuda?
PALOMA VALENCIA
Yo siempre estoy en deuda, yo estoy en deuda permanente, o sea, estoy a punto de un embargo. Yo, por ejemplo, le dije a mi cuñada el otro día, yo estoy preocupada, Valeria. Me dijo, ¿por qué? Yo le dije, pues Tomás tuvo que pedir una licencia no remunerada en la universidad para poder trabajar en esta campaña y cuidar a mi abuela.
Y ya le dijeron que el próximo semestre ¿qué va a hacer? Y yo, ¿qué le digo? Me dijo, ¿cómo así? Yo le digo, pues ¿qué le digo? Y entonces me dijo, pues ¿cómo así, qué le vas a decir? Yo le dije, pues bueno, pues no, pues si perdemos en primera vuelta, pues que vuelva a ser profesor, pero si ganamos. Y entonces ella me dijo, pues que le toca asumir. Y yo le dije, pero ¿cómo le voy a decir a él que renuncie a un académico que ha estudiado toda su vida, que ha consagrado su vida de eso? Y me dijo, no será la primera mujer que renuncie a su carrera por acompañar la carrera de otro. Entonces yo le dije, sí, pero es que él no es mujer. Y fíjense lo difícil.
DIANA GIRALDO
Sería el primer caballero de la nación.
PALOMA VALENCIA
Claro, pero mire lo difícil que es pedirle a un hombre, sí, con su carrera, que pronto le toque ponerla en pausa. No es una cosa menor. Piensen ustedes en sus maridos, a ver cómo se sentirían pidiéndoles eso.
Ahí les veo las caritas de mmm. Y claro, Amapola. Amapola, por ejemplo, yo ya estoy con el corazón roto, porque ayer llegué a la casa y estaba llorando. Y me dijo, yo no escogí esto, mamá.
DIANA GIRALDO
¿Cuántos años tiene, mamá?
PALOMA VALENCIA
Nueve. Y yo le dije, yo sé, mi gorda, que yo lo escogí. Implica un sacrificio para ti. Me dijo, pero yo no lo quiero hacer. Yo no quiero que mi vida cambie y yo no quiero ser parte de esta familia.
Entonces le dije, no te preocupes, de pronto perdemos. Entonces se echó al piso a llorar y dijo, pero se quiebra el país y acaba todo. Y yo le dije, pero mi gorda, entonces ¿en qué estamos? Y tal vez el argumento que ella más entendió fue que ser parte de una familia es eso, es saber que a veces todos tenemos que hacer esfuerzos por uno y luego haremos esfuerzos por otros.
Tener una familia es saber que tú cuentas con alguien que está dispuesto a hacer sacrificios por ti y acompañarte en un momento. La doctora Marta Lucía le ha tocado, pero yo creo que ese es un tema que claro que estamos estrenando mucho en la sociedad. Cómo manejamos la deuda con el marido, cómo manejamos la deuda con los hijos, cómo manejamos la deuda con los primos, los amigos, los cumpleaños, las fiestas, las comidas, que uno ya no va, que uno se le olvidó el cumpleaños de la mejor amiga, que todas esas cosas. Y yo digo, pero qué persona me voy a volver así. Y es difícil manejar las deudas. Pero bueno, yo espero que nos ganemos la presidencia y pagar todas las deudas.
DIANA GIRALDO
Senadora, esa paloma mamá de Amapola, que ve a su hija que le dice, yo no pedí esto. Me dijeron que alguna vez le dijo, tú me arruinaste la vida.
PALOMA VALENCIA
Es peor que eso, dijo, desde que mi mamá se fue, o sea, esta campaña ha sido que me fui, mi vida se arruinó. Y yo le dije, pero mi gorda, tu papá ha estado aquí contigo, pero él no sabe peinar, ni sabe hacer trenzas. Yo le dije, pero pues le podemos enseñar. Lloraba todavía más. Dije, pero tu papá te cocina y cocina horrible. Yo le dije, pero tu papá te lee. Y dice, pero yo no quiero que me lee a él, yo quiero que estés tú.
Y ha sido muy difícil porque esa es una factura que finalmente no pago yo, la paga ella. Y uno tiene que tratar de que las facturas que uno le dejen a los hijos tengan con qué pagarlas. Dificilísimo, dificilísimo. Yo no les voy a decir que eso ha sido fácil, yo vivo con la conciencia remordida. Yo le digo a Rubí que anda conmigo todo el tiempo. Rubí, hay que pensar en Amapola. Y ella manda mensajes a la agenda, al grupo de agenda y dice, necesito que me saquen una hora de cita con mi mamá. Y a uno se le parte el corazón.
DIANA GIRALDO
¿Esa mamá de Amapola no se ha dicho en momentos, en esta contienda, ya no más, esto no vale la pena?
PALOMA VALENCIA
Yo no me he dicho no vale la pena, me lo ha dicho mi marido. Me lo dijo ante el atentado de Miguel. ¿Qué estás haciendo? O sea, tú llamas a esa marcha, en esta zozobra de este país, ¿qué estás haciendo? Yo le dije, yo estoy haciendo lo que a mí me toca hacer. Dijo, a ti no te toca hacer nada.
O sea, yo no entiendo esto, ¿cómo te estás sumando? ¿Cómo es que estás sumando tú? Pero yo le explicaba a él que esto no es un tema de sumas o de restas. Esto es de lo que uno siente que tiene que hacer. Y de los momentos donde en la vida te ponen en circunstancias que son difíciles, tú no tienes nada que hacer distinto que seguir adelante.
Porque es lo que corresponde, porque tu corazón te lo pide, porque es lo que es justo con un país que no podemos dejar que los violentos dobleguen, porque es lo que es justo con una nación que no quiere eso y que tiene que poder decirle no a todos esos violentos y gritárselo en la cara y decirles cada vez que me mandan una amenaza que los que van a estar asustados son ellos, porque los voy a cazar como ratas hasta llevarlos a la cárcel.
DIANA GIRALDO
Senadora, a mí me sorprende mucho lo que dice porque, por ejemplo, yo en mi labor de periodista, yo siempre cuando llegan esos mensajes, cuando llegan esos insultos, yo siempre le digo a mi esposo, yo voy hasta el momento en que llegue una amenaza real. Algo que yo diga, mi vida está en peligro, la de mis hijos.
Pero a usted le han llegado amenazas reales. Hace dos días, un día tal vez, usted hizo públicamente la denuncia de que ofrecieron dos mil millones de pesos por su vida y aún así usted dice con amenazas reales, usted dice yo sigo. ¿De dónde saca esa fuerza? De Dios, si es creyente, de sus hijos. ¿De dónde saca toda la fuerza para pararse y decir al carajo a todo el mundo que lo que me importa aquí es mi vida y la de mi familia?
PALOMA VALENCIA
Yo creo que tiene mucho que ver primero en la confianza en Dios. Yo creo que en mi casa decían nadie se muere la víspera. Yo sí confío mucho en Dios, pero también creo que cuando uno está en una posición como esta, hay mucha gente mirándote, mucha gente confiando en ti, mucha gente esperando de ti y tú no los puedes defraudar, porque tú no puedes dejar botadas las ilusiones de tanta gente que cree, que confía, que sueña, que aspira.
Y yo miro Amapola y yo digo, yo no puedo dejarle este país como el que nos está tocando, uno tiene que entregarles un mejor país. Y yo veo Amapola en los niños de todas las calles de Colombia, los veo en los bebés, los veo en los medianitos y pienso nosotros no podemos parar, es que no está en mí, no podemos fallarle a este país, porque cada vez que alguien te abraza y te dice vamos a ganar, confío en ti.
Es lo que yo les decía, uno a veces no encuentra la fuerza en uno, pero es que la fuerza está afuera, la fuerza se retroalimenta, es un ejercicio de confianza también en el país, en la ciudadanía que está ahí, en la fe que se está construyendo, en la capacidad de creer que los violentos no son los que van a escribir la historia de este país, que lo vamos a escribir los ciudadanos y que vamos a construir el país que nos merecemos y que nadie nos va a parar para hacerlo, porque somos más, porque somos mejores, porque Colombia se lo merece y porque cuando tú no estás dispuesto a rendirte, nadie te puede derrotar.
DIANA GIRALDO
Candidata, yo sé que ya deben estar haciendo ojitos con el tiempo, pero le quiero preguntar una cosa antes de que a mí me llama mucho la atención. En esta contienda Matador hizo una caricatura muy fuerte.
PALOMA VALENCIA
Son varias.
DIANA GIRALDO
Y hace siempre alusión a su cuerpo tal vez. ¿Ha sentido en esta campaña una fuerza de insultos o de argumentos que van contra usted por el simple hecho de ser mujer? ¿Como ese, como el físico?
PALOMA VALENCIA
Claro. Pero mire lo de Matador, él maltrata a su esposo. Lo de menos es que me maltrate a mí, porque lo mío se puede curar con dieta, lo de él no tiene arreglo. Entonces, yo la verdad cada vez que me ofrecen un postre por allá en cualquier pueblo de Colombia, digo esto me va a costar otra caricatura de Matador, pero pase a ver porque ¿quién va a agradecer tanta belleza? Y la gente se ríe mucho porque de verdad les digo, me la vas a hacer montar de Matador, pero qué rico, pasalo a ver.
DIANA GIRALDO
¿Qué va a pasar con Paloma Valencia si gana la presidencia de Colombia?
PALOMA VALENCIA
Los voy a invitar a que ayuden a construir esa Colombia. Este país no lo va a salvar una mujer ni un hombre, lo salvamos todos, cuando decidamos dar el paso adelante de sumar cada uno desde su lugar en la construcción de un país mejor, porque todos tenemos algo que aportarle a este país, que todos tenemos un talento, una fuerza, un algo que pueda ayudar a transformarlo y si todos lo usamos vamos a transformarlo. Entonces, si gano, las necesito a todas, a todas las mujeres y a los hombres colombianos.
DIANA GIRALDO
¿Y qué va a pasar con Paloma Valencia si no gana la presidencia de la República?
PALOMA VALENCIA
Seguiré intentando, porque acuérdese que a uno no lo derrota a nadie. Hay un cuento muy bonito de Evelio Rosero Diago, que es un escritor nariñense que a mí me gusta mucho. Tiene un cuento muy bonito que se llama El Aprendiz de Mago y entonces es un señor que vendía salchichas que conoce un mago que hacía, haciendo un auditorio de estos, hacía flotar una joven por el escenario y la joven volaba y luego se convertía en gaviota y salía por allá por esa puerta y él queda tan tan impresionado que decide volverse El Aprendiz de Mago y todo el tiempo lo que quiere es que el mago le enseñe a volar y el mago siempre le decía pues hombre vuelve. Y el cuento termina pues digamos que el mago pues tiene muchos problemas, finalmente se vuelve como borracho, este decide abandonarlo, vuelve a vender cosas y ya muchos años después está por ahí y de pronto mira y ve al mago ya viejitico y entonces se le arrima al mago y le dice, ¿se acuerda de mí? Yo fui su aprendiz y el mago le dice, ¡ay sí, qué alegría verte! De verdad como te quiero.
Y le dice, pero bueno si ya me quieres, dígame el secreto para volar. Y el mago le dice, convénzase de volar y vuele. Convénzase de volar.
DIANA GIRALDO
Para cerrar, candidata, ¿cómo convence usted a, por ejemplo, las personas mayores que aún dicen una mujer no tiene los pantalones para mandar este país, se necesita firmeza? O a esas mujeres que dicen, sí bien mujer pero usted sigue siendo representando la tradición de lo que es ser mujer. ¿Por qué? Y esta puede ser la pregunta más de cajón para un candidato, pero para mí es la esencial. ¿Por qué Paloma Valencia es la mejor opción para llevar a la cabeza la presidencia de este país?
PALOMA VALENCIA
Bueno, lo primero que yo diría es totalmente casual. Yo no creo que yo tenga ningún superpoder sobre ninguna mujer de las que está aquí. La presidenta ha podido ser Ingrid, la presidenta ha podido ser Marta Lucía, ha podido ser Noemí Sanín, porque la gracia de los derechos de las mujeres es que donde llega una, llegan todas.
Porque esto es como una especie de construcción, uno va haciendo como una especie de escalerita y entonces va superando un techo de cristal y esa escalerita permite que toda la siguiente generación se pueda parar ahí.
Entonces, cuando a mí me dicen Paloma, tú eres la mujer más votada de Colombia, yo pienso no sólo yo, todas las que estuvieron atrás, porque este no es un ejercicio sólo mío, esto es la construcción de una escalera que le ha costado sacrificio a muchas mujeres, a muchas mujeres, antes de mi tía Pepa, después de mi tía Pepa y que cada una ha hecho un esfuerzo extraordinario.
Y puede que si yo pierdo, yo lo que haya hecho es construido medio escalón más y alguien que venga detrás termina de construir ese escalón, porque finalmente hay un tema que está por encima de que sea Paloma Valencia y es que por primera vez vamos a tener una presidente mujer y eso independientemente a quien sea, es un momento que cambia la historia y que la cambia para siempre.
La cambia en las caras de las niñas, que ninguna va a pensar que ella no puede decir que quiere ser presidente, la cambia en las caras de los niños, que ninguno va a pensar es que las mujeres no pueden ser presidentas.
Yo me acuerdo que cuando yo era chiquita, no sé, tendría 11 años o algo así, un día pensé, bueno, si ya no puedo ser ni presidente ni cantante de rock, ¿qué voy a hacer?
DIANA GIRALDO
Quería ser cantante de rock.
PALOMA VALENCIA
Imagínense, yo con esta voz, así se veían de ilusos los dos sueños. Y muchos años después, cuando yo, digamos, recabé sobre ese pensamiento, yo decía, qué raro que yo tuviera como esa limitación, pues que vino a manifestarse muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, ¿no? Y entonces yo sí creo que hay una cosa que hay que independizar de Paloma Valencia y es el proceso de la construcción de los derechos de las mujeres, que vienen avanzando en lo político, pero que vienen quedadísimos en todo lo demás.
La mujer colombiana tiene menos empleo, la mujer colombiana es el 81% de las madres cabeza de hogar son informales, los hogares dirigidos por mujeres tienen más propensión a ser pobres, a las mujeres no las emplean y si las emplean además las acosan y les pegan en la casa y las violentan en la casa. Y, digamos, nosotros hablamos de los derechos políticos, pero hablemos de los derechos de las mujeres, donde sí que vamos quedados. Es decir, cuando uno mira las estadísticas de lo que vive una mujer colombiana promedio, es absolutamente devastador.
Le toca a uno de cada cinco hogares, un señor al que uno le pregunta por los hijos y dice yo no lo crie. Le toca aguantarse un hombre porque él sí tiene trabajo y ella nunca lo va a conseguir. Y ese hombre la puede maltratar, pero ella piensa primero en sus hijos que en ella misma.
Y estamos metidos en una cantidad de juegos que doblegan a las mujeres colombianas a unos niveles extraordinarios. Entonces, cuando uno piensa en la posibilidad de una mujer presidente, uno entiende que una mujer presidente no solamente tiene que ocuparse de la seguridad, de la salud, del empleo, tiene que ocuparse de la crisis energética, tiene que ocuparse de la corrupción y claro que tiene que ocuparse de las finanzas públicas, pero tiene que ocuparse de algo que el país no ha querido ver que son las mujeres. La pobreza en Colombia tiene rostro de mujer.
El mayor abandono que tiene este país son las mujeres, que les toca una vida muy difícil y que si llegamos a la presidencia el primer compromiso tiene que ser ese. Y yo difiero de los que dicen que es que la agenda de mujeres es que se aborten y que la agenda de mujer, que lo más importante de los derechos es el aborto y es el derecho a... Yo creo que las mujeres necesitan unas cosas mucho más básicas, necesitan respeto, necesitan empedoramiento, necesitan ser dueñas de la casa para que cuando algo pase, el que se tenga que ir es otro. Y necesitamos empoderar a las mujeres colombianas.
Entonces dejamos lo que es de importante elegir una mujer, pero les voy a decir por qué Paloma Valencia. Mi Dios me puso en este momento, en medio de todas estas circunstancias. ¿Y qué tengo yo que valga la pena? Yo tengo las manos limpias.
A mí no me interesa enriquecerme, ni me interesa nada distinto que dejar un mejor país. Me mueve poder pensar que el sentido de la vida es que uno logre tocar la vida de muchas personas para hacerla mejor. Me mueve soñar que le podamos dejar a nuestros hijos una Colombia distinta a la que nos ha tocado vivir, donde uno no lo mate, donde uno no tenga miedo.
Me mueve pensar que este país puede más, que nosotros los colombianos no nos tenemos que conformar con un país informal, pobre, violento, porque yo sí estoy convencida que somos capaces de más. Y yo miro el futuro de este país y lo veo brillante, siempre. Nunca me ha anulado la visión de Colombia, los problemas que enfrentamos, porque yo algo tengo claro de los colombianos.
Y es que no importa lo difíciles que sean las circunstancias, no importa cuántas veces nos tiren a la lona, los colombianos siempre nos ponemos de pie. Y esa magia, que no es cualquier magia, que es la magia de un país como este, la tenemos que usar positivamente. Yo miro el futuro de Colombia y digo, en medio de tantos dolores, en medio de tanto odio, en medio de tantas adversidades, cada día es un nuevo día y ese día puede ser exactamente como nosotros decidamos que va a ser.
Yo las invito a que escribamos esa página en blanco del futuro de Colombia, con letra de mujer, con las tintas de los colores de todos los colombianos y construyamos esa Colombia, donde nos queramos y nos podamos quedar, la Colombia grande que nos merecemos.
DIANA GIRALDO
Candidata, muchísimas gracias.
PALOMA VALENCIA
Gracias a ti por esta entrevista tan linda.
DIANA GIRALDO
No sólo por estar aquí y atender esta invitación de Mujeres Líderes, gracias por atreverse, gracias por romper esos techos de cristal y gracias por...
PALOMA VALENCIA
Apenas está cuarteado, necesitamos votos para romperlo. Y por Amapola, no se preocupe, que cuando ella esté más grande, lo va a entender y se va a sentir muy orgullosa. Yo sé que sí, ella llora mucho y sufre mucho, pero ella sabe en el fondo de su corazón que ser parte de una familia es eso, la familia sacrificio.
Yo le decía, el lugar donde uno recibe las cartas pesadas es el amor. Y ella me dice, ese no es un lugar, mamá, eso es una metáfora. Y yo le dije, es una metáfora mi gorda, pero si tú te paras en el amor que yo te tengo, en el amor que tú me tienes, todo va a estar bien.
Y ella al final dejó de llorar y pensó que era verdad, porque cuando uno ama, es capaz de volar, como dijo el mago.
Link de la intervención: https://www.youtube.com/watch?v=h8XvtPYzk5Q
